7 La Casa Tercia

(“Estudio Histórico – Artístico de Villafranca de los Caballeros”) © 2004. María del Carmen Avendaño Pozo eltiocazuela.com. Todos los derechos reservados. Se puede copiar conservando y publicando este copyleft)

La CASA TERCIA

La Casa Tercia pertenecía a S.A.R., el Serenísimo Señor Infante Gran Duque de Parma, como Gran Prior que era de la Orden de San Juan. Este edificio se localizaba en la calle denominada de la Tercia.
Presentaba su fachada al norte con 40 varas de frete y 28 varas de fondo. Servía para la recolección de frutos decimales, pan, vino, etc…Esta casa lindaba a oriente con la casa de José Santos, al sur con otra de la viuda de José Álvarez, y poniente con la calle de la Iglesia. En 1731 la Tercia solo tenía un cuarto, incapaz de enamorar las especies de granos con la separación que debía haber de ellos, habiendo terreno para construir otro cuarto. Para ello, según opinión de Don Francisco de Jaén Chacón y Vargas, Administrador General de las Rentas Decimales del Gran Priorato de San Juan, y de Juan Arenas, maestro de obras, se debía demoler el hastial que miraba al sol poniente- a la Parroquia- de 78 pies. Luego, se profundizarían sus zanjas y se haría la pared de 3 pies de grueso, de mampostería de cal, a 12 pies de alto desde el pavimento hasta enrasar con su armadura. Se elegirían tres ventanas, dos en la referida línea (de 3 pies de ancho y 4 pies de alto), y la otra en el frontis ( de 3 pies de alto y dos de ancho). Dichas ventanas se cerrarían con rejas carceleras, para la seguridad y purificación de los granos. La armadura de la habitación resultante se haría a par e hilera, los pares de tirantes labrados para bovedillas, separados 1 pie. La edificación de este cuarto tendría un coste de 6.600 reales vellón.
A partir de 1738 se hizo un inventario de alhajas y pertrechos de la Tercia, para el mayordomo o para el administrador.
En 1752, la Casa Tercia presentaba las siguientes habitaciones: dos cuartos bajos y tres altos –los cinco servían para graneros-, patio, bodega y jaraiz con 26 tinajas donde cabían 3.500 arrobas.
Debajo de la Panera –construida en 1734-, se hizo una bodega en septiembre de 1761 por un valor de 4889 reales vellón, siendo su maestro de obras Alfonso de Vargas. Este maestro, en 1769, reguló una habitación en la Tercia que se construiría para su administrador Pedro Luis Lujan, en 2.452 reales.
Las puertas principales de estas Casa Tercia eran de buena hechura de toda firmeza, a pesar de ello, en 1772 no se encontraban en uso, pues debido a la humedad, la madera estaba carcomida a media vara del suelo.
Para llevar a cabo la separación de las clases de granos diezmados, se fabricaron tres puertas en septiembre de 1775, por valor de 353 reales vellón.
En el año 1779 decidieron ampliar la Tercia. Por esta razón, compraron una casita contigua a ella, por donde se agrandaría el corral.
Los reparos se sucedían año tras año en la Casa Tercia de Villafranca. Así, al comenzar el año 1781, una nueva obra se emprendía: profundizar sus cimientos hasta la altura de 11 pies por unas partes y 9 pies por otras. Se desmonto 1 vara en la bodega y lagar para dar mayor altura a las oficinas, la escalera se mudo de sitio, a un rincón del patio. El relleno de las zanjas se hizo en hiladas o tongadas de 1 pie de alto por todo el ancho de aquellas. Las hiladas se hicieron a golpe de pison, con piedra mampostería y una mezcla de arena y cal ( dos partes de arena y una de cal).
En 1788 se construyo un cobertizo, según el informe que aportó don Francisco Lujan.
Cuando ocurrió la tempestad del 2 de Septiembre de 1799, la Casa Tercia se inundo en toda su planta baja y oficinas. Y por la avenida del 14 de Septiembre de 1801, Francisco Sostre nos cuenta en su carta, como esta Casa se vio obligada a sufrir nuevos reparos: reforzamientos de cimientos, enfoscar y recalzar de cal hasta la altura de 4 o 5 pies, levantar el solado de los cuartos, despensa y despacho, y retejar todo. Estos tuvieron un valor de 1303 reales vellón.
El aparejador Don Joaquín Francisco Pérez notifico, el 27 de marzo de 1805, a Juan de Villanueva, el mal estado de la Tercia. La relación dada por Villanueva el 8 de abril de ese mismo año – en contestación al aparejador- señalaba que era imprescindible reparar los tejados, las armaduras y la pared y que la portada se ejecutaría de nuevo –por hallarse muy deteriorad- con el cobertizo que la defendiera de las aguas por dentro y fuera.
Llegados 1808, y como consecuencia del paso de las tropas francesas por esta villa de Villafranca, la Casa Tercia resultó destruida. Se produjeron varios hundimientos de sus tejados, como el de la panera, cuya madera se había podrido. Mas que servir de alojamiento a los franceses, la Tercia se convirtió en cuartel.
El 15 de diciembre de 1815, S. A. Mandó al aparejador del Gran Priorato, Don Joaquín Francisco Pérez, y al Administrador de Tercias, Don Dionisio Paris Marín, que ejecutasen los reparos convenientes de la Tercia. Su importe total fue de 10.585 reales y 29 maravedíes vellón.
Para poder habitar esta Casa, se hicieron en 1818 algunas composturas menores; bastidores, picaportes y cerraduras. Y en 1823 se arreglo la viga y lagar de la Casa par su próxima vendimia, por un valor de 80 reales vellón.
Luis Moreno Nieto en “La Provincia de Toledo”, 1960, se refería a este edificio cuando exponía: “La Casa Ayuntamiento y la llamada de la Tercia son notables por su construcción toda de piedra”
Lamentablemente, no tenemos la dicha de conservar hoy esta singular arquitectura.
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