H/ Necrópolis

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NECROPOLIS DE LA EDAD DEL HIERRO DE PALOMAR DE PINTADO:
©Jesús Carrobles Santos y Gonzalo Ruiz Zapatero.”Actas del primer congreso de arqueología de la provincia de Toledo”. Editado por la Exma. Diputación Provincial de Toledo.
SITUACIÓN:
La necrópolis de Palomar de Pintado, se localiza en el termino municipal de Villafranca de los Caballeros, mas concretamente en la Vega aluvial del Río Amarguillo poco antes de su desembocadura en el Ciguela en plena llanura manchega.
Culturalmente esta zona por sus características geográficas forma parte de una de las principales vías de comunicación de la Meseta con las zonas del S.E. y Andalucía, lo que como veremos posteriormente quedará reflejado en el registro arqueológico, al constituir un punto de contacto entre diversos pasos y vías naturales.
CAMPAÑAS REALIZADAS:
Hasta la fecha, se han realizado en este yacimiento dos campañas de excavación desarrolladas durante los años 1986 y 1988.
La primera se realizo con carácter de urgencia durante un corto espacio de tiempo que permitió únicamente la excavación parcial de un pequeño sector que sirvió fundamentalmente para poner de manifiesto el interés del yacimiento.
En la segunda campaña, realizada durante los meses de septiembre y octubre del citado año, se llevo a cabo la primera excavación planificada en un único corte de 40 m2 al que pertenecen la mayor parte de los datos que queremos exponer.
ESTRUCTURAS Y RITOS FUNERARIOS:
Una de las características principales de este yacimiento es la amplia variabilidad existente en lo referente a estructuras de enterramiento, relacionadas muy posiblemente también con diferentes rituales, que sirven como posteriormente veremos para demostrar la originalidad de esta necrópolis.
-Las estructuras hasta ahora documentadas son:
“Túmulos de piedra”: Localizados en los dos cortes realizados, se caracterizan fundamentalmente por presentar de piedra únicamente el recinto perimetral, de areniscas, alguna de ellas trabajada para las esquinas, trabadas con tierra.
El interior de la estructura viene marcado por una gran boca realizada en adobe con cal que según las dimensiones del túmulo da paso directamente al hoyo del enterramiento o a una nueva plataforma mas baja en la que una nueva boca, en el único caso conocido de yeso, da paso al hoy funerario en el que se depositaban los restos y el ajuar.
Como principal elemento diferenciador respecto al ritual del resto de los enterramientos, hay que significar la aparición en la urna junto a los huesos del difunto, de un alto numero de astrágalos de oveja o cabra.
-“Túmulo de adobe de muro perimetral”: Únicamente se ha localizado un enterramiento perteneciente a este tipo que recibe el numero 21 del Corte 2, caracterizándose por presentar un recinto perimetral presumiblemente rectangular, similar al descrito para los túmulos de piedra, pero realizado con placas de adobe dispuestas según colores par conseguir un efecto cromático, al colocarse de dos en dos según fuesen los adobes naranjas, marrones o negruzcos.
Al interior presenta como principales elementos una fosa de gran tamaño colmatada de cenizas que con las debidas reservas podemos considerar como “ustrinum”, que se encuentra seccionado por su zona media para la construcción del hoyo funerario que en el caso conocido está realizado primero en adobe y posteriormente en yeso con banda de delimitación de este ultimo material al exterior para marcar la boca del enterramiento que en ningún momento presenta algún tipo de cierre.
-“Túmulo sobre anillo de cenizas”: Estructura tumular que cubre un tipo de enterramiento exclusivo de este yacimiento, como posteriormente veremos y consistente en un hoyo simple con revestimiento o no de yeso que como principal peculiaridad presenta la existencia de una anillo circular alrededor en el que se depositaban también algunas de las cenizas del enterramiento.
La única diferencia apreciable con respecto alas del mismo tipo sin cubrición tumular es su mayor tamaño, llegando el anillo a medir unos 30 cm de sección.
Sobre esta complicada base y cubriéndola por entero se dispondría un túmulo de al menos 4 hiladas de adobes, que en los casos por nosotros documentados, tumbas 26-29 del Corte 2, se encontraban algo arrasados por las distintas superposiciones a que se habían visto sometidos. Sin embargo, es posible que su apariencia externa sea similar al túmulo de la esquina S.E no excavado por localizarse en gran parte bajo el túmulo de piedra.
-“Tumbas de anillo de cenizas simples”: Presentan una estructura similar a la descrita para el caso de la estructura tumular, diferenciándose fundamentalmente por el tamaño; no tanto de la cámara como del anillo, al no tener un gran desarrollo en área ni en sección.
El hoyo funerario en los casos documentados, presenta únicamente un revestimiento de adobe a diferencia de la variedad tumular realizada en yeso.
Se trata de un tipo de enterramiento, creemos que autóctono , exclusivo de esta necrópolis sin paralelos por ahora conocidos.
-“Tumba de adobe y superficie escalonada”: Únicamente hemos documentado un caso de enterramiento perteneciente a este tipo y que como principales características presenta la existencia de una compleja estructura formada por distintos escalones realizados con lechadas de adobe amarillento, que forman una plataforma rectangular desde la que se accede directamente al hoyo funerario de gran tamaño y forma irregular, en la que se deposito todo el ajuar y un gran conjunto de cenizas muy superior a la de cualquier otro enterramiento.
-“Tumbas de hoyo simple y revestimiento de yeso”: Son un tipo relativamente comun en el yacimiento debido en gran parte a su simplicidad, diferenciándose no obstante, en su variedad simple en el tamaño, al existir enterramientos de escasas dimensiones y forma circular, junto a otros de gran tamaño y forma cuadrangular.
-“Tumba de hoyo con revoco de yeso y hornacinas”: Aunque con características técnicas similares en todo a las descritas para el tipo anterior, existe una variedad únicamente documentada en el Corte 1 (Conjunto 6), que por su especificidad la definimos como tipo aparte y que presenta como principal característica la existencia de una fosa alargada en forma de “bañera” con hornacinas laterales y frontales realizadas en yeso y dispuestas una en cada uno de los lados menores y dos en cada lateral. La funcionalidad de estos receptáculos es la de servir de lugar de ofrendas, al colocarse en ellos distintos recipientes cerámicos de pequeño tamaño o materiales diversos, caso de collares, etc.
El resto del ajuar, formado por vasos de mayor tamaño y la uran, se depositaba en la fosa alargada que se encontraba en la parte sellada por algunas lajas de piedra que no son muy características en esta necrópolis.
-“Tumbas de hoyo simple”: Al igual que en el caso de los enterramientos con revestimiento de yeso, son relativamente numerosas y presentan una amplia variabilidad en tamaños y formas, diferenciándose tambien por la existencia o no de revestimiento de adobe o por el tratamiento de la propia pared del enterramiento.
-“Fosas sin enterramiento”: Relacionadas con los principales enterramientos, se ha localizado una serie de pozos de pequeño tamaño y ningún tratamiento especifico de realización, que como principal característica presentan la ausencia de cualquier tipo de resto óseo aunque están colmatados de cenizas.
Generalmente se vienen identificando con pozos de ofrendas y en casos con tumbas de honor para ausentes.
-“Fosa de inhumación”: Hasta el momento, únicamente se ha detectado un único enterramiento realizado mediante este ritual, consistente en una fosa alargada simple en la se deposito el cadáver sin ningún tipo de supraestructura de cierre.
AJUARES:
En esta ponencia en la que presentamos el yacimiento, no nos proponemos describir conjuntos ni series mas o menos amplias de materiales, sino únicamente citar los tipos y piezas mas representativas que nos permitan realizar algunas precisiones sobre la realidad cultural que nos está mostrando este yacimiento:
-“Ajuares”: Lógicamente es el material mas característico de los ajuares documentados, destacando por su especial importancia una serie de piezas de importación, bien extrapeninsulares, caso de los Kantharos áticos de Barniz Negro, bien de origen hispano como cerámicas grises, imitación de campanienses de talleres levantinos o diversas piezas de barniz rojo que parecen tener un especial desarrollo en esta necrópolis.
Junto a estas cerámicas mas o menos exóticas, el mayor numero de las piezas realizadas a torno de presumible origen local, pueden subdividirse en dos grupos principales. Por un lado las urnas y algunos, aunque escasos, vasos de ajuar realizados a fuego oxidante y decoración pintada geométrica, en casos combinada con estampillado, con formas plenamente ibéricas.
El otro grupo seria el formado por la mayoría de los restantes vasos de ajuar realizados a torno, caracterizados por estar realizados en un ambiente reductor y sobre todo por su pequeño tamaño y forma caliciforme.
Otro gran grupo de material cerámico es el realizado a mano que en su mayor parte, únicamente hay restos de algunas urnas, se caracteriza por su pequeño tamaño, pudiéndose al igual que en las cerámicas a torno hacer subdivisiones. Por un lado las meras imitaciones de los vasos caliciformes a torno mas o menos conseguidas, y por otro lado las formas mas originales que en casos presentan decoración impresa o pintada con aguadas en tonos rojos y amarillos.
Por ultimo otro tipo de piezas de cerámica que aunque no muy numerosas aparecen en algunos enterramientos, son las fusayolas con distintas variedades.
-“Metal”: En lo referente al ajuar metálico y con las reservas de estar la mayor parte del material obtenido aun en restauración, podemos hacer también un resumen breve de las distintas piezas mas características que en bronce son las fibulas anulares en sus distintas variantes, presentes en la mayor parte de los enterramiento. Únicamente no pertenecen a este tipo dos fibulas de tipo la téne con doble resorte bilateral aparecidas en la tumba 5 del Crote 2. En el mismo metal hay que destacar también la presencia de algunos anillos, aros, pinzas, etc.
En cuanto al material de hierro, solamente tenemos restaurado en la actualidad una serie de cuchillos afalcatados que como principal característica presenta, en algunos casos, una funda metálica completamente alterada por la acción del fuego. Además han aparecido aros y otras piezas en proceso de restauración que en ningún momento parecen identificarse con armas.
Por ultimo, también hay que destacar la aparición de un “simpulum” en plomo de pequeño tamaño.
_”Otros”: Además de los ajuares cerámicos y metálicos, se han localizado en los distintos enterramientos otra serie de materiales menos representativos entre los que destacan numerosas cuentas de collar en pasta vítrea de diferentes tamaños y colores que en algún caso se combinaban con conchas de origen marino.
CRONOLOGÍA:
A lo largo de las dos campañas realizadas, debido a la densidad de los enterramientos, ha sido imposible llegar al nivel fundacional de la necrópolis que únicamente suponemos a partir de algún hallazgo aislado o por materiales existentes en el relleno de las estructuras, fuera de cualquier contexto, con cerámicas que por sus formas y decoraciones parecen indicar un origen en la fase Carrascosa I y por lo tanto con una cronología aproximada de los siglos VII-V a.c, al igual que en el resto de las necrópolis de este tipo localizadas en la zona, caso de las de Ocaña y Las Esperillas.
No obstante el principal desarrollo parece, por el momento, ser mas tardío, coincidiendo con la incorporación de elementos importados que , como los kantharos áticos localizados pertenecientes a la forma 40 de Lamboglia, permiten fechar el inicio de la mayor parte de las peculiares estructuras documentadas en la primera mitad del siglo IV a. C. Posteriores a este y otros enterramientos paralelizables, casos de los túmulos sobre anillo de cenizas, estarían los distintos túmulos de piedra, que tanto por su ajuar como por su posición respecto al resto de los conjuntos hallados, parecen pertenecer a momentos tardíos en los siglos III-II a.c.
Por ultimo sobre estos enterramientos también se han localizado otros que por su superficialidad estan en gran parte arrasados y que por algunos hallazgos de superficie, únicamente un fragmento de lapida en mármol con dos letras, perteneciente ya a época romana, supondría el momento final de aprovechamiento de esta necrópolis, que seria ya residual ante la total ausencia de cualquier otro tipo de material perteneciente a estos momentos.
En definitiva, existe un amplio momento de utilización de la zona como necrópolis, como puede verse por los distintos materiales que aportan un cronología absoluta y sobre todo por las numerosas superposiciones documentadas, lo que nos permitirá en un futuro obtener una periodizacion bastante completa de los distitntos conjuntos, con cronologías concretas par los distintos enterramientos, que en todo momento deben quedar comprendidos entre los siglos VII/VI a.c. En que fijamos el desarrollo de la necrópolis.
PROBLEMÁTICA PLANTEADA. DISCUSIÓN:
La problemática principal que nos plantea este yacimiento, es su correcta interpretación cultural, al existir una clara laguna sobre los estudios de la Edad del Hierro en la zona, que no obstante poco a poco, va siendo investigada aunque aun sigue siendo en gran medida una época bastante desconocida.
En lo referente a la propia valoración cultural, frete a una cultura material mas o menos ibérica, existen una serie de elementos diferenciadores y específicos que creemos son la clave para su correcta interpretación, como son:
A) Existencia de una amplia variabilidad en las estructuras funerarias, en las que salvo lo enterramientos mas sencillos de hoyo simple, pertenecen a tipos específicos de esta necrópolis como hemos podido ver con anterioridad.
B) La presencia de un tipo de enterramientos que como los de carácter tumular, bien en piedra o adobe en sus distintas variantes, se consideran como típicos del área ibérica del SE. Sin embargo y por las especificas características que presentan como la infraestructura que sellan o por la realización única de recintos perimetrales que nunca sellan el hoyo funerario, no pueden ser considerados como característicos del área ibérica del SE, pudiendo interpretarse mas bien como un fenómeno en parte autóctono: estructuras de adobe con posterior desarrollo en piedra por posibles influencias en fechas ya muy tardías en los siglos III-II a.c.
C) La aparición en numerosos conjuntos, a menudo modernos, pertenecientes a la fase tumular o incluso posteriores, de una serie de piezas de cerámica realizadas a mano que presentan como principal característica la existencia de una serie de decoraciones impresas o incluso pintadas de claro carácter local, que conviven en los mismos conjuntos en los que aparecen piezas tan modernas como imitaciones de cerámicas campanienses.
D) La presencia de ritos poco característicos del mundo ibérico o incluso del interior como es el de la inhumación, documentado en nuestro yacimiento con un individuo no infantil que como único ajuar presentaba “in situ” los restos de un collar en pasta vítrea similar a los documentados en los demás enterramientos.
Se trata de un fenómeno también documentado en otros yacimientos de la zona caso de Las Esperillas, que de nuevo vienen a marcar la especificidad de estas necrópolis.
E) La ausencia de cualquier tipo de armamento que salvo los cuchillos afalcatados interpretables como útiles domésticos, están completamente ausentes en claro contraste con las necrópolis de estos mismos momentos tanto en el interior de la Meseta, como por ejemplo en La Osera, la zona del Jalón, las necrópolis ibéricas del SE, o las de Andalucía.
F) Ausencia en la mayor parte de los casos de cubrición de la urna y por lo tanto de los restos del difunto, que solamente se ha documentado en escasos conjuntos en los que aparece un plato cerrando la boca.
Igualmente y manifestando una misma realidad cultural, otra característica es la ausencia de cubrición en los enterramientos en los que salvo algún caso aislado que presentaba alguna laja tapando la boca, la normalidad es el simple relleno de tierra sin ningún tipo de cierre en claro contraste con lo documentado en la mayoría de los enterramientos de esta época.
G) Ausencia de elementos plenamente característicos de la cultura ibérica o de otras zonas de la Meseta, como son los broches de cinturón de bronce, que en ningún momento aparecen en nuestro yacimiento aun a pesar de los ya numerosos conjuntos excavados.
Asi pues como primera conclusión, creemos clara la existencia de una realidad cultural especifica, clara, para estas gentes, que con una cultura material mayoritariamente ibérica en el sentido mas absoluto del termino, poseen una realidad espiritual y social diferenciada, plasmada en los peculiares tipos de enterramiento y en las significativas ausencias y presencias apuntadas. Lo que nos permite suponer la existencia de un horizonte cultural indígena que a partir de loas siglos VI-V a.c. comienza a recibir fuertes influencias del mundo ibérico andaluz y especialmente del sudeste que determina la aparición de las características cerámicas ibéricas de importación, que únicamente enmascaran la realidad autóctona que pervivirá hasta la conquista romana como muestran las peculiaridades de las estructuras tumulares tardía documentadas.
Este mundo que podemos definir a través de sus manifestaciones funerarias en una amplia zona de las provincias de Toledo, Cuenca y posiblemente Madrid, aun a falta de datos en esta ultima, creemos puede obedecer a una realidad política , quizás carpetana, que vendría justificada por las similitudes apreciadas con otras necrópolis, especialmente la de Las Madrigueras en Cuenca, en la que al igual que en Palomar de Pintado, se registra ausencia de cualquier tipo de armas, la presencia de numerosas fibulas anulares pero ningún broche de cinturón, la existencia de cerámicas áticas del siglo IV y sobre todo la presencia de numerosos vasos de ofrenda junto a la urna en oposición a los conjuntos documentados en El Navazo, Griegos y Buenache, que parecen mostrar otra realidad. Este fenómeno también parece se cumple en la cercana necrópolis de Las Esperillas.
En este contraste no aparecen los complejos sistemas de enterramiento, salvo en el caso de los revestimientos de yeso tan característicos de la necrópolis conquense, pero que quizás tras una nueva revisión del yacimiento y dado lo difícil de su identificación en la mayoría de los casos, se puedan aportar nuevos datos sobre este particular que sirvan para afirmar en mayor grado la hipótesis de identidad que en la actualidad estamos presentando.
Esta sociedad que empezamos a conocer a traves de sus manifestaciones funerarias parece pues, en definitiva, el resultado de la evolucion de un grupo indígena que como ya hemos dicho identificamos como carpetano, con las debidas reservas, que a pesar de las fuertes influencias recibidas del mundo iberico, sigue patente hasta la romanizacion en la que sse producirá el fenomenito de homogeneizacion, ya no solo en los aspectos materiales.
PLANES DE FUTURO:
Por ultimo, dentro de los planes que queremos desarrollar en un futuro, esperemos no muy lejano, estan para el propio yacimiento los que a continuación pasamos a exponer:
1.- Excavación en área de un gran sector de la necrópolis, para conseguir un numero significativo de conjuntos funerarios que nos permita no sol l ordenación cronológica de los mismos, debido a las superposiciones, sino también el estudio social y económica de estas gentes a través de distintas posibilidades que en la actualidad nos brinda la disciplina denominada “arqueología de la muerte”.
2.- La delimitación en vertical de la necrópolis para definir los orígenes de la misma y estudiar así la realidad indígena previa al proceso de iberizacion, intuida por los materiales sueltos hallados y los localizados en la superficie del poblado.
3.- La realización de una serie de obras de infraestructura en el yacimiento que faciliten su investigación y sobre todo dirigidas a la conservación de los distintos valores allí existentes, mediante el vallado del área a estudiar para evitar las actuaciones clandestinas que a gran escala se vienen produciendo, así como la consolidación de las estructuras mas interesantes que posibiliten en su día la visita al yacimiento.
En lo referente a otros planes no específicos de la necrópolis, nos planteamos la realización a mas largo plazo de dos nuevas actuaciones. Por un lado la excavación del poblado al que pertenece la necrópolis, ubicado a escasos 600 m de la misma, para comprobar en la vida cotidiana la realidad funeraria cultural documentada, sirviendo también para hacer un estudio completo de un grupo de vida en sus distintas manifestaciones que hoy por hoy es un fenómeno escasamente desarrollado.
©Jesús Carrobles Santos y Gonzalo Ruiz Zapatero.”Actas del primer congreso de arqueología de la provincia de Toledo”. Editado por la Exma. Diputación Provincial de Toledo.
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