9 Arquitectura civil

(“Estudio Histórico – Artístico de Villafranca de los Caballeros”) © 2004. María del Carmen Avendaño Pozo eltiocazuela.com. Todos los derechos reservados. Se puede copiar conservando y publicando este copyleft)

ARQUITECTURA CIVIL en Villafranca:

AYUNTAMIENTO:
A través del Catastro mandado hacer por el Marques de la Ensenada en el año 1.752, tenemos noticia de que las Casas de Ayuntamiento, estaban situadas en la Plaza Pública del Ayuntamiento. Eran de piedra y pertenecían al Concejo de la villa. Su fachada daba al sur y tenía 31 varas de frente y 9 varas de fondo.
“Su habitación consiste en tres cuartos bajos, uno que sirve para Peso Real, y los dos para celebrar los ayuntamientos y custodia de los papeles, y una cámara grande en alto que sirve para poner el grano del Posito”.
El Pósito tenía un caudal de 3.500 fanegas, y se convertía en préstamos a los vecinos en los tiempos de simienta y recolección de frutos. Debajo del Pósito, un cuarto se dedicaba a carnicería”…con 9 varas de frente y 13 varas de fondo. Con dos tajos para romper las reses…”
Siguiendo con el siglo XVIII, diremos que estas casas de Ayuntamiento lindaban “…a oriente y norte con casas del Santo Hospital y a poniente con otras de Francisca Rodríguez de Lope..”
Den 1963 se llevo a cabo la reforma del edificio del ayuntamiento. Su arquitecto fue Gómez Luengo y el aparejador Jesús Guillén Aragonés. El interior siguió con una distribución de habitaciones similar a lo que anteriormente existía. La fachada fue la que sufrió mayor transformación. Sobre su puerta principal aparece el escudo de la Orden de San Juan, como en el antiguo edificio. El importe total de la obra fue de 899.696 ptas.
HOSPITAL:
En Villafranca, el recinto del Hospital albergaba, en el siglo XVIII, la propia casa del hospital y una ermita contigua a ella, con la advocación de Nuestra Señora de la Asunción. Este hospital estaba dentro de los población, en la calle de la Virgen. Su fachada daba a oriente, de 10 varas de frete y 22 de fondo. Lindaba al sur con la plaza pública, a poniente con casas de Francisco Rodríguez de Lope, y al norte con las de Don José Álvarez de Lara.
En 1709 se hablaba de cambiar de lugar esta Casa Hospital, así como el Peso Real, para ponerlos en la calle Real de Herencia en casas de Alfonso de Lara, para hacer en estas un nuevo y más adelantado hospital, y en aquella hacer la cárcel pública.
En antiguo hospital tenía dos cuartos bajos, pequeños, en los que nunca entraba el sol, cámaras en alto, dos cocinas, patio, pozo y corral, este en cuadro de 10 varas. En el nuevo hospital se construirían -además de los edificios citados-, dos cuartos dobles y un corrido, con capacidad para patio y traspuerta.
Sus bienes eran, sobre todo, tierras de secano. Se mantenía con las rentas que daban de si estas tierras, que eran 300 reales vellón anualmente y que se gastaban en los pobres. Su Administrador, en 1752 era Don Mateo Manrique Ramón.
En 1780 el Mayordomo Administrador del Hospital, Vicente Antonio Martin de la Alberca, comunicaba que este lugar se hallaba en estado ruinoso. El 4 de enero de 1782, Alfonso Lujan y Cañizares, Prior de Villafranca, junto a Eugenio Volante, maestro alarife de esta villa, hicieron teóricamente los gastos de materiales necesarios, para construir un corrido que cayese al patio, para reparar el cuarto ultimo o cocina llamada de pobres y el cuarto que daba a la calle, para ensolar, jaharrar y blanquear sus oficinas y para empedrar su húmedo patio. Ellos calcularon un total de 1.680 reales vellón.
Aun haciendo este arreglo, quedaría sin comodidad para recibir enfermos. Por ello, el Prior pensó dejar que se arruinase, pues hasta esa fecha solo había servido para recibir a algún enfermo transeúnte, para hospedar quinquilleros y gente de mal vivir. Más adelante, su informe decía que la villa y el Párroco eran los patronos del Hospital y que forzarían al Común para que la obra fuese poco costosa, y que la disposición de habitaciones y su coste la haría un maestro inteligente pues los que había en Villafranca eran muy cortos. Así fue como en el mes de febrero del mismo año, José Palacios, Maestro Arquitecto de la Dignidad Prioral, paso a reconocer el Hospital de pobres mendicantes, naturales de Villafranca. Encontró que su fábrica se estaba arruinando en su mayor parte, tanto en sus antiguas paredes de tierra como en sus hundidas armaduras. Por este motivo, pensó demoler toda la parte que daba a la calle principal, de la Virgen, incluida la cocina, para ejecutarlo de nuevo. En este mismo sitio, se proporcionaría una o dos piezas para los enfermos y otra, con su cocina, para los transeúntes. Una pieza emplazada en un segundo patio, compuesta y aseada, podría servir par las gentes destinadas al cuidado de los pobres. Todo ello, se construiría, de buenos materiales, aprovechando los que resultasen de la demolición, por un coste de 5000 reales vellón.
El Hospital se llamaba “Nuestra Señora de la Asunción” por venerarse esta imagen en la capilla adosada a él, con su fachada en la calle la Virgen. Este recinto sagrado tenía unas verjas de madera que separaban de las oficinas del Hospital.
En 1782 su cubierta s encontraba hendida, siendo reparada por el maestro José Palacios.
El Mayordomo de la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción, en 1782, era Juan Manuel Martín de la Alberca, labrador y comerciante, pasando después el cargo a su hijo Don Vicente, clérigo de menores.
A fines del siglo XVIII, según noticias de 1796, este Hospital – como los demás dependientes de la Orden de San Juan-, remitía, mensualmente, unos ejemplares sobre el estado del mismo. Allí se señalaban los enfermos existentes, los curados, los muertos, los que habían entrado, así como los gastos de curación, de salario, de dependientes y de socorros a enfermos fuera del Hospital. También había un apartado destinado a los caudales de consignación hecha por Su Alteza, el Infante Don Gabriel, de rentas limosnas, total de entrada en el mes y las existencias para el mes siguiente.
Madoz, en su Diccionario Geográfico de 1850, decía que Villafranca de los Caballeros tenia”…un hospital sin rentas…”. A partir de esta fecha ya no se tiene noticia de su existencia.
CARCEL:
En 1709 se creyó conveniente hacer la Cárcel Publica en el lugar que antes ocupaba el Hospital, en la calle la Virgen, por carecer de una cárcel decente. Sin embargo, esta cárcel se construyo en la Plaza del Ayuntamiento, contigua a este, en la casa del Peso Real por ser muy recogida.
En siglo XVIII, había una casa que servía de cárcel en la calle del Riato con fachada al sur, de 16 varas de frente y 24 varas de fondo. A oriente lindaba con la casa de Francisco Infante, y a poniente y norte con la Casa-Mesón de Don Juan Alfonso del Val, presbítero de Villafranca. En 1752 tenía tres cuartos bajos con las prisiones correspondientes, patio, pozo, corral y cueva. Y en 1796 según el informe del Gobernador del Gran Priorato de San Juan, quedaron dos cuartos que servían de calabozo, sin ningún resguardo y seguridad por lo débil de sus murallas, paredes, puertas y cerrajas.
En 1850, Madoz escribía que en Villafranca hay una”…cárcel arruinada-“ de la ya no se ha vuelto a saber nada.
MESON:
Se tiene noticia de que en el año 1587 existían algunas ventas o granjas en el poblado de Villafranca.
Las Casas-Mesón, según el año en que se hicieron las Relaciones del Catastro del Marqués de Ensenada, 1752, estaban enclavadas en la calle del Riato. Su fachada daba al sur y tenia de frente 14 varas, y de fondo 18. Se dividía en dos cuartos bajos con sus cámaras correspondientes, un patio con pozo, dos cuadras, pajar y corral en cuadro de 9 varas.
Este mesón pertenecía Don Juan Alfonso del Val y Heredia, presbítero y vecino de esta villa. El mesonero era José Gómez Calcerrada y se ayudaba de seis criados.
La Casa lindaba a oriente con la Cárcel Rural, a poniente con la calle de la Virgen y al norte con la casa de María de Úbeda. Generalmente, este mesón servía para albergue de los trajinantes. Producía alrededor de 800 reales vellón al año. Este mesón no se conserva en la actualidad.
VIVIENDA:
A la hora de tratar de la casa en Villafranca de los Caballeros, en su conjunto, es preciso distinguir entre la casa ubicada en el pueblo y la llamada casa-quintería, levantada en medio del campo que forma el termino de esta población.
La casa construida en el interior de la villa se caracterizaba por ser, generalmente, de una planta, aunque existían otras – las más pudientes- que disponían de una planta mas con la cámara o camarón, utilizado como depósito de cereales y para guardar los aperos de labranza.
La casa villafranquera se aproxima al tipo de casa de la región, La Mancha, tipificada por ciertos elementos comunes.
En su fachada se alternaba la cal y el adobe. La piedra se utilizo en raras ocasiones.
Por ser un medio especialmente agrícola, su vivienda se distribuía, de la mejor forma, para este fin. El patio era el elemento fundamental de la casa labradora. Era descubierto y casi siempre encalado, como el exterior de la construcción. En este espacio se abrían entradas: a la cuadra, al corral y a la bodega, donde la familia almacenaba- en tinajas de barro- el vino procedente de la cosecha propia. En un ángulo del patio, solía haber, a veces, un rudimentario fogón. El interior de la casa, tenía en la cocina su pieza principal. Se trataba, en realidad, de una sala cocina, amplia y luminosa, en cuyo fondo se extendía el “humero” o chimenea baja. La gran campana y las paredes tenían largos vasares para depositar los utensilios culinarios o de adorno. El mobiliario lo componían el arcón de madera labrada y las sillas de madera y esparto, además de las rusticas cantareras. La cocina y las demás habitaciones se abrían a ambos lados de un largo pasillo. Las cubiertas eran de teja curva, fabricadas con gran estilo en Villafranca. Estas casas estaban preparadas para proteger a la familia de los rigores del estío, sobre todo en las zonas definidas como “antepais estepario” donde sus temperaturas sobrepasan los 40º C.
Durante el verano, se desarrollaba la vida familiar en el zaguán, ya que sus compactos muros creaban allí una zona de frescor que permitía resistir la violencia de la canícula.
A principios del siglo XVII las viviendas era, en su mayoría, pobres, excepto las de los hidalgos, cuyas puertas principales se coronaban con sus respectivos blasones. A mediados del siglo XVIII había 450 casas. De ellas, 25 inhabitables y otras tantas arruinadas que pertenecían al Señor Infante Duque de Parma – hijo de Felipe V- como Gran Prior de la Orden de San Juan. Se hacían de piedra y de tapia – tierra amasada y apisonada- y en 1788 se decía que estaban bien reparadas.
En el siglo XVIII, los corridos, por lo general podían estar doblados, y bien se ponían, en el patio o en el corral de las casas de morada.
La inundación ocurrida en Villafranca el 14 de Septiembre de 1801 arruino muchas casas. Esto no hubiera ocurrido si hubieran estado sólidamente construidas, “… si sus cimientos estuviesen a la altura de 5 o 6 pies desde el piso horizontal, y no de piedra y barro, y las tapias de tierra como generalmente lo son todas las de dicho pueblo. Era indispensable que hasta los 6 pies de altura fuesen construidas de piedra mampostería, cal y arena..”
Madoz, en 1850, decía sobre las casas de Villafranca: “…tiene 500 casas, de tapia en lo general y 2 pisos, destinado el bajo para habitación y el alto para granero.
La casa de Los Galitos era una de las más destacadas de Villafranca, construida en la calle de la Parra y con salida a la callejuela de su lado este. El blasón que culminaba la puerta antigua de esta casa, hoy se halla colocado a ras de suelo sirviendo de límite de las dos fachadas de casas en que fue dividida aquella.
Fuera del pueblo se encontraban las casas-quintería. Su función era servir para el resguardo de los aperos de labor y para el recogimiento de mozos y caballerías. Estaban formadas por un cuarto sencillo destinado para cocina, pajar y cuadra. Otras tenían por separado estas tres dependencias. Solo se habitaban en tiempo de la sementera y barbechera. En 1752 se contabilizaron siete casas de campo en término de Villafranca de los Caballeros.
Por desgracia, en la actualidad, el pueblo no ha respetado ni respeta su primitiva fisonomía. Sus primeras arquitecturas desaparecieron y han sido sustituidas por otras más funcionales sin valor estético alguno.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s